Qué tener en cuenta para comprar una segunda residencia

Comprar una segunda residencia es una de las alternativas que muchos españoles han elegido para proteger su patrimonio y asegurarse un buen futuro.

Sin embargo, otra vivienda podría tener un efecto completamente negativo en tus finanzas si no tomas las decisiones adecuadas en cuanto a su ubicación, mantenimiento, condiciones hipotecarias y otros factores que harán una gran diferencia entre tener beneficios o un montón de problemas.

Aquí te explicamos, de la mejor manera posible, qué hay que tener en cuenta si ya has decidido emprender en este tipo de inversiones.

Factores que has de tener en cuenta

Como ya te hemos dicho, la inversión inmobiliaria tiene sus puntos clave que deben ser considerados si quieres tener éxito al final de tu negociación.

Recuerda que este tipo de proyectos se hacen con la mirada puesta a largo plazo más que en un futuro inmediato, lo que no excluye que puedas aprovechar los beneficios de una segunda vivienda o una vivienda secundaria desde el mismo momento en que la compras.

Uso de la vivienda

Antes de elegir, es de vital importancia que pienses bien para qué la quieres ya que esto determinará tanto la zona, como lo que deberías invertir en tu siguiente inmueble.

En el caso de que sea para uso propio, ya sea como legado para tus hijos o para disfrutarla solamente durante tus vacaciones, lo mejor es invertir en sitios que en principio tengan todos los servicios y sin mucha demanda turística. Esto último influye notablemente en el precio de venta.

Si quieres una propiedad para alquilar con fines vacacionales, enfoca tu búsqueda hacia áreas turísticas que tengan mayor demanda y alquileres más rentables. No olvides que en estas zonas los inmuebles son más caros. No obstante, la inversión se recupera más rápido porque los alquileres son más elevados.

Distancia

Las viviendas lejos tienen la ventaja de que cuando quieres cambiar de aire o tomar unas vacaciones, simplemente puedes viajar hasta allí y te ahorras todo lo que tiene que ver con estancia.

En este caso, es muy buena idea comprar en zonas turísticas de modo que mantengas alquilado el inmueble durante todo el tiempo que no lo usarás y luego reservar un par de semana para ti y tu familia para tus vacaciones.

Si tu estilo de vida lo permite, una segunda residencia lejos te permite vivir en dos lugares totalmente diferentes según la temporada, ya sea que quieras escapar del calor o del frío extremo.

Las viviendas cerca tienen la ventaja de que puedes atender cualquier situación que se presente de forma inmediata. No tienes que pagar el servicio de atención, gestión, vigilancia o limpieza, porque puedes encargarte personalmente de cualquier cosa que sea necesaria. Incluso, si tienes la residencia alquilada y vives cerca, te resultará posible atender a tu inquilino en caso de algún problema.

Precio del inmueble

El mercado inmobiliario es fluctuante. Por eso, el precio de una misma vivienda puede variar considerablemente durante el año, dependiendo de la oferta, la demanda y la situación económica del país.

No dejes pasar la oportunidad cuando los precios bajan. Es aconsejable que antes de hacer la inversión en una segunda casa ya tengas la primera completamente pagada. Aparte de que casi todos los bancos lo exigen, te evitará estar en apuros económicos a medio o a largo plazo si se llegaran a presentar imprevistos.

Por otro lado, debes considerar que para una segunda vivienda los bancos piden una mayor cuota inicial que oscila entre el 50 y el 70?l precio total, por lo tanto, necesitarás más ahorros que cuando se trata de una vivienda nueva.

Por último, no pierdas de vista las condiciones y garantías que establece el banco en cuanto a la hipoteca, procura lo que sea más favorable y flexible para ti a lo largo del tiempo.

Mantenimiento de la vivienda

Como toda propiedad, tu segunda residencia ocasionará gastos de mantenimiento que debes pagar si quieres conservarla en buen estado. Es importante tener en cuenta las facturas de agua, luz, gas, incluso teléfono e internet en caso de que la vivienda sea alquilada con fines turísticos. Estos son parte de los costes que te corresponde pagar a ti.

Haz un presupuesto que incluya los fondos para pagar la limpieza, reparaciones, mantenimientos mayores y menores, reformas, gastos comunes en caso de que esté ubicada en una comunidad de vecinos. También debes pagar a la agencia inmobiliaria o al gestor en caso de que no te encargues personalmente de todos esos pormenores.

Parte del mantenimiento también incluye el reemplazo de muebles viejos o rotos, así como de añadir elementos nuevos que hagan la vivienda más acogedora. Por otro lado, según la zona y del nivel de riesgo, es necesario pensar en un sistema de seguridad apropiado o pagar un seguro.

Desde un punto de vista financiero es muy útil que pienses de dónde saldrá el dinero que pagará el mantenimiento de esta vivienda, ya que ella como inversión no debería afectar tu presupuesto, todo lo contrario, debes asegurarte de que tu propiedad pague sus gastos y te deje algún beneficio.

Lamentablemente, muchos han hecho inversiones importantes que después no tienen cómo mantener a lo largo del tiempo.

Impuestos

La compra de un inmueble, independientemente de que sea el principal o el secundario, implica pagos que van más allá de los relativos a la transacción de compra y venta, es decir, el registro, el gestor y los gastos de notaría.

También hay una serie de impuestos que se derivan de la adquisición y conservación de una propiedad, estos tienen que ver con los Impuestos de Transmisión Patrimonial (ITP), en caso de que sea de segunda mano, o del IVA de la vivienda nueva si se trata de un bien a estrenar.

Por otro lado, debes pagar el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados, que son los que tienen que ver con las escrituras del inmueble. También debes considerar el pago del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), el impuesto de basuras y cualquier otro que tenga que ver con la Comunidad Autónoma donde tu vivienda esté ubicada.

No olvides el tema de la fiscalidad de segunda vivienda. Esto significa que debes incluirla como renta inmobiliaria en tu siguiente declaración del IRPF.

Autor: Quofin

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