Claves para evitar descubiertos bancarios

Un descubierto no es otra cosa que estar en rojo en una cuenta bancaria. El término se utiliza como formalismo en el ámbito bancario y podrás verlo en alguno de los conceptos de las transacciones bancarias que figuren en tus cuentas si has estado en esta situación alguna vez.

Recuerdo que hace años no había problema con estar en rojo unos días pero las entidades bancarias de pronto cambiaron de parecer al respecto, ya no dejaron que pudieses ingresar el dinero dentro de un plazo sino que rebotaron los pagos y, para más inri, incluyeron una “cuota por descubierto” para que te lo pienses dos veces la próxima vez.

La comisión de descubierto es aquella que te impone el banco por la molestia de ver tu cuenta a cero.

Podrán argumentar que hay gastos asociados con volver a pasar el pago por cuenta pero sueles ser tú quien los pague y no quien te cobra así que tampoco es la respuesta ideal. Esta comisión debes intentar evitarla a todo precio porque es literalmente tirar el dinero al agua.

Cómo acabas con un descubierto

Supongo que todo radica en aprovechar una circunstancia inevitable. De vez en cuando, cualquiera puede quedarse a cero en su cuenta bancaria o muy cerca de la zona crítica. Si por algún motivo tus pagos se quedan retrasados y alguna factura se carga en tu cuenta, tienes un descubierto. Como he mencionado antes, hace años no pasaba nada con estas situaciones. Por lo menos esa ha sido mi experiencia personal, no sé si algo así era aplicable en todas las entidades bancarias.

Yo siempre he tenido mis cuentas en Caja Madrid, ahora más conocida como Bankia. Hasta hace un par de años, me beneficiaba del régimen de joven y no pagaba comisiones en mis cuentas. Además, cuando me llegaba un cobro a cualquiera de mis cuentas bancarias y no tenía saldo suficiente podían pasar dos cosas: que rebotase el pago o que me quedase en rojo unos días. Con la práctica, acabé usando esta situación a mi beneficio, dejaba que mi cuenta estuviese en rojo, estudiaba el concepto y me aseguraba de que era algo que yo había pedido antes de ingresar el dinero.

Esta situación, como podéis imaginar, duró poco. En cuestión de menos de medio año el banco dejó de permitir que mi cuenta estuviese en rojo. Pero al estar en régimen joven, no me cobraban por los descubiertos, tan solo me rebotaban los recibos si no tenía saldo. Como algunos me cobraban tasas de devolución, tuve que ponerme al día para dejar de gastar dinero con estos gastos adicionales. Se acabó lo de tener días de margen para ingresar dinero en cuenta.

La llegada del descubierto

Este cambio de condiciones, que por cierto nadie me notificó nunca, tan solo fue una pequeña molestia. Con los años dejé de ser considerado joven por el banco y mi cuenta cambió a la habitual de adulto. Ahora me cobran por diversos motivos, tengo que andarme con ojo por el mantenimiento, las tasas de transferencia, sacar dinero en cajeros de otras entidades, etc. Y, por supuesto, si caigo en descubierto lo pago. Ahora tengo que evitar a toda costa quedarme sin dinero porque me sale más caro que antaño.

Otras cuentas y tarjetas

Si no tienes un régimen especial, como puede ser el de autónomo, no podrás evitar la mayor parte de las comisiones asociadas a una cuenta bancaria. Por suerte, tengo una cuenta de autónomo pero mantengo una en régimen normal. Así, en una me cobran mantenimiento mientras que en otra no. Lo bueno es que puedo comparar los beneficios de la cuenta de autónomo ahora que conservo ambas. Técnicamente, me vendría mejor tener una sola cuenta, ya que me ahorraría al menos 50€ anuales por mantenimiento pero prefiero tener una cuenta para hacer compras online que no sea la “principal”.

Hace años tenía una tarjeta “monedero” en la cual podía ingresar lo justo para hacer compras. Si dispones de una tarjeta de débito adicional, puedes plantearte usarla para esas compras que haces en páginas nuevas, nunca es negativo ser precavido. Por otra parte, la planificación es la única estrategia fiable para no tener un descubierto. Sigue el viejo precepto que reza “si no lo puedes pagar, no lo compres” o eso que dicen los abuelos “si no lo necesitas, no gastes”.

Tampoco es plan de ahorrar todo bajo el colchón pero sí es adecuado mantener los gastos bajo control. Haz tus cuentas y mantén el orden para no pagar tasas de descubierto, ya es bastante incómodo tener que llegar a fin de mes como para regalar dinero a las entidades bancarias.

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Autor: Quofin

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